Polinesia
TAHITI: Tahití es una isla montañosa dominada por la cima del Orohena (2.241 mts.) acompañada de las famosas siluetas Aroai (1.066 m) del Diadema (1.321 m), nombre dado por Dumont d’Urville y del monte Marau (1.493 m). La capital, Papeete, ubicada sobre el litoral noroeste, ofrece una rada protegida por los arrecifes. La concentración poblacional, corazón político y económico del país, se extiende por la estrecha banda costera y los flancos de las montañas del norte y del oeste de la isla ocupados por opulentas residencias. De forma circular, la gran isla Tahití-Nui atravesada por vellos valles profundos esta unida a la pequeña isla Tahití-Iti igualmente montañosa, por el estrecho istmo de Taravao. Para los visitantes curiosos, la montaña tahitiana ofrece baladas de encanto en los valles salvajes de sombras y de luces, en las catedrales de helechos, en el encuentro de las cascadas imponentes y en el descubrimiento de grutas misteriosas y sitios arqueológicos impregnados de leyendas.
BORA BORA. Volcán
Ubicado sobre una de las mas bellas lagunas del mundo, Bora Bora , “la
perla de la Polinesia”, siempre hace soñar.
La orgullosa silueta del bosque montañoso esta conformado por tres
montes de los cuales el mas elevado, Otemanu a 727 m, es doblegado por el
legendario Pahia.
La naturaleza generosa ha dotado esta isla de una laguna de aguas traslucidas
de una inconmensurable belleza, marcada por una serie de islotes paradisíacos.
Uno de estos motu acoge al aeropuerto, otros dan hogar a lujosos hoteles.
La excepción
la presenta el motu Toopua dotado de una colina de mas de 100 m de alto donde
bloques sonoros son llamados “campanas de Hiro”.
La seducción
de Bora Bora es ancestral. Y los pintores, escritores, filósofos, hedonistas
siguen a Alain Gerbault, Herman Melville y Paul- Emile Victor.
AUSTRALES. Estas son cinco islas altas de formas redondeadas. Son las mas meridionales del territorio de la Polinesia francesa, situadas en el trópico de Capricornio, y gozan de un clima mas fresco que en Tahití. Las planicies fértiles y el clima han convertido a estas islas en el granero de la Polinesia. La preservación del medio ambiente y de las tradiciones, junto con la relativa lejanía de estas islas, fuera de los caminos trillados, le confiere una autenticidad y una calidad de vida que los visitantes comienzan a descubrir. El arte del trenzado alcanza aquí su máximo en la creatividad y el gusto por lo bello, en la realización de sombreros, bolsos y esteras, unen las fibras con destreza de pándanos, cocoteros o “ago”, la caña de las Australes. No podemos olvidar igualmente señalar el profundo carácter religioso de estas islas, festejando los ritos tradicionales con sus cantos y melopeyas polifónicas, “himene tuhaa pae”, las fiestas populares de “me” o de “tere”. Durante el verano austral, de julio a octubre, ballenas llegan en busca de calma y de descanso en las aguas de Rurutu.
MOOREA. La Isla
Hermana de Tahití es una tierra de leyendas y de historia. La belleza
escultural de la bahía de Cook, bordeada por una cadena de cancamos
cincelados siendo el más hermoso el Rotui, seguido por la bahía
gemela de Opunohu, cuyas aguas oscuras reflejan las abruptas montañas
que no terminan de atraer artistas, amantes de la belleza y filósofos
del mundo entero.
Los paisajes y la historia no son los únicos atributos de esta isla
conocida por su tranquilidad de vida y la calidad gastronómica de sus
piñas.
La
cantidad de sus playas de arena blanca, la diversidad de sus fondos de coral
y la riqueza de su fauna marina hacen de Morea un destino previlegiado. Moorea
esta bien dotada de hoteles y pensiones de todas las categorías, generalmente
ubicados en el borde del lago. Los restaurantes y snacks bar’s abundan
y proponen a veces el tradicional a’imaa, estofado al horno tahitiano.
Es algo que no se puede perder.
TUAMOTU
y GAMBIER ( Rangiroa y Manihi) El Mayor de los Archipiélagos Polinesios
cuyas 76 islas y atolones están dispersados sobre mas de 20.000 Km.,
largo tiempo dormidos, han vuelto a vivir gracias a la instalación
de 250 granjas de perlas y al turismo debido a la riqueza de sus zonas para
nadar que la convierten en un destino imposible de desviar.
Las modestas habitaciones de las islas Tuamotu encantan por sus muros a menudo
blanqueados con cal.
Coquetas en su decoración con cuidados adornos de cojines y “tifaifai”,
collares y adornos hechos con conchitas.
Sobre esta
vasta laguna al interior de los atolones, se pueden observar comúnmente
la silueta de pontones y equipos de las granjas de perlas, a menudo objeto
de excursiones de visitantes curiosos de descubrir su mundo de explotación
y por admirar sus perlas.
Lejos
de la agitación citadina, las Tuamotu presentan todos los aspectos
soñados por Robinson,el que duerme en cada uno de nosotros. Es la descentración
total, en simbiosis con los elementos marinos naturales, entre el cielo y
el mar, donde el hombre aprende a vivir, fuera de su tiempo.
RAIATEA &
TAHAA. Según la Tradición Polinésica Raitea, antiguamente
Hava’i, apodada “la isla sagrada”, seria la primera isla
poblada. Las múltiples leyendas ligadas a la mitología dan una
atmósfera de misterio y de magia a los distintos lugares de interés:
el monte Temehani, de 772 m es una suerte de Olimpo polinesio y un paraíso
de fragancias, al abrigar una planta única en el mundo, la extraña
“tiare apetahi”, la que descansa sobre esta isla aun preservada
de las agitaciones modernas.
Los paisajes
de su cadena montañosa barriendo la isla de norte a sur, con numerosas
cascadas, su bahía profunda y estrecha en Faaroa y sus fértiles
valles, atraen tanto como los encantos de su laguna con múltiples motu.
En
la parte norte de la misma laguna, la isla de Tahaa, según la leyenda,
fue alejada de Raiatea por una anguila sagrada poseída por el espíritu
de una princesa. Esta isla de formas montañosas y costas desiguales
ha sido apodada “la isla vainilla”, debido a la cantidad de plantaciones
que ella guarda. Los numerosos motu de las fantásticas playas de arena
blanca y su laguna de color turquesa seducen a todos los visitantes y navegantes.
HUAINE. La Isla
Secreta o la Isla Rebelde, los adjetivos no faltan para subrayar la naturaleza
salvaje pero seductora de Huahine, compuesta por dos islas, HuahineNui al
norte y Huahine Iti al sur, separados por un estrecho canal cruzadas, se dice,
por la piragua del dios Hiro.
La isla montañosa de suave forma ofrece magnificas bahías abiertas
y algunas bellas playas de arena blanca.
Los islotes
diseminados forman lagunas consagradas al cultivo de sandias y de melones
así como el cultivo de hortalizas y frutas de gran variedad abundan
en estas tierras fértiles.
Huahine
puede enorgullecerse también de poseer uno de los sitios arqueológicos
mas extensos y mejor conservados: el Marae de Maeva, conjunto de varios templos
importantes situados al pie del monte Mouatapu y al borde del lago Fauna Nui.
Las leyendas
sobre esta isla, que nacen a propósito de Hiero, fueron adoptadas por
los artistas locales en busca de las raices ancestrales, y como medio para
representar sus historias.
MARQUISES
Ua Pou – Fatu Hiva – Tahuata – Ua Huka – Nika Hiva
– Hiva Oa
Fue el
primer hogar de los poblamiéntos en el “Triangulo polinesio”
desde el comienzo de nuestra era, la Tierra de los hombres, “henua enana”,
ha reagrupado una decena de islas de montañas desmembradas, a alrededor
de 1.500 kilómetros de Tahiti. Desprovistas de barreras de arrecifes,
las costas escotadas o bordeadas de abruptos acantilados, son barridas por
la resaca y compone un paisaje atractivo. La naturaleza salvaje de sus islas,
donde tropeles de caballos y de cabras se desplazan con toda libertad, y donde
abundan los frutos de la tierra y del mar, son incomparables. Las seis islas
más importantes se repartieron en dos grupos distintos: el grupo norte
con la gran Nuku Hiva, Ua Pou y sus montañas en panes de azúcar,
Ua Huka, la isla de los caballos; el grupo de sus con Hiva Oa, la isla de
los monumentos tiki, Tahuata y Fatu Hiva, las islas del descubridor español
Mendaña. La lengua marquesina musical, los cantos y danzas hakka rítmicas,
el tradicional arte estético y social del tatuaje, de la escultura,
del tapa, el arte culinario, el regreso a la madera de sándalo, son
objeto de orgullo y de distinción de este pueblo surgido de bravos
navegantes y grandes guerreros.
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